31 dic. 2018

Este 2018...


Ha sido una auténtica montaña rusa de emociones sin fin.  Hace 365 días que te reté en estas mismas líneas. Comenzamos juntos un camino de 365 días con 365 oportunidades de conseguir todas las metas planificadas. Y definitivamente, ¡la hemos pasado canutas! pero ¿sabes qué? ¡lo hemos conseguido TODO! Sinceramente, sí, lo has logrado. No has dejado de sorprenderme. Justo en ese momento en el que todo parecía estar bajo control descolocaste todas las fichas del puzzle de mi vida. Y aunque en ese momento todos los muros se empezaron a derribar sobre mí, hoy sólo puedo dar gracias a todos esos días malos.

Poco después de comenzar nuestra andadura, pusiste en mi camino a una personita extraordinaria que ha remado en mi misma dirección ante todos los obstáculos planteados. Y que casualmente, está sentada ahora mismo a mi lado. Casi en la misma época me hiciste cambiar de vida laboral, de la forma más imprevista posible me pusiste todo patas arriba. Y como no hay mal que por bien no venga, esperaste el momento oportuno para poner ante mí la oportunidad perfecta, en el momento más indicado. Eso sí, hay que decir que quien esperó, desesperó. Y que yo desesperé. Pero no se puede obviar que gracias a esa etapa has dado otro paso hacia delante en mi vida estudiantil y que ahora sí que puedo proclamar alto y claro que poseo un MBA , ya que he podido finalizar con excelente resultado mi Master en Business Administration. (¡AL FIN!).

Hemos quemado juntos los carriles bici de Barcelona de lunes a domingo, bajo el sol y la lluvia, ¡no importaba! He volado siete metros sobre el cielo de euforia y emoción, a la par que he caído también nueve bajo tierra de desesperación. Sin embargo, siempre mirando hacia delante para conseguir ver la luz al final del túnel y sin perder esa característica chispa de locura que le da luz a la cordura. En este rol han jugado un papel importantísimo esas personas a las que tantísimo admiro y quiero, que día tras día me daban la fuerza y la rabia suficiente para seguir luchando con uñas y dientes por mis sueños, recordándome quién soy y quién quería llegar a ser.

Has sido un total de treinta y nueve vuelos llenos de emoción y aventura. Has sido cumplir 26 años en mitad de un convoy en un punto de Noruega que ni sé. Soplando una bengala en mitad del tráfico mientras comenzaba a nevar. Apunto de no llegar a un aeropuerto de vuelta a casa. Has sido tan colorido como un festival de los tulipanes en Ámsterdam, al más puro estilo de follow the lider. Has sido tan  emocionante como un enorme paseo en barco en Malta, del gozo al pozo, en una excursión con barra libre en el mismo bote. Has sido tan delicioso como unas ensaimadas mallorquinas para desayunar, recorriendo toda Mallorca en coche en un fin de semana en el viaje más precipitado y alocado de todos. (Alguien dijo que no podía estar con quien no podía viajar). Has sido tan impresionante como unas vistas del lago Bled, viajando a Zagreb, y haciendo todo un recorrido en coche pasando fronteras por Mostar, Split, y Toguir hasta llegar a Dubrovnik. Has sido tan histórico como un paseo por Praga, degustando su preciada cerveza, pato, y gulash de ternera en el pan más típico y crocante de todos.

Has sido tan grandioso como un viaje a Tailandia, descubriendo una cultura nueva, rompiendo cualquier estereotipo y pateando de punta a punta todas las ciudades. Has sido tan caluroso como Bangkok, y tan frío como Moscú. Has sido tan paradisíaco como Phuket y Phi Phi Island dentro de nuestro precioso Princess Resort! Pero también has sido un hostel en Krabi, y una noche en el aeropuerto de Moscú. ¡Y no sólo eso! Has sido tan cercano como Cadaqués, Roses o Cap de Creus. Has sido la más grandiosa melodía de Jazz en Barcelona. Has sido tan ansiado como un delicioso bol de cereales de colores Barcelona. Has sido tan apasionado como una noche en Ginette. Un viaje por la costa brava. Un paseo por Toulouse y Albi, devorando una de las mejores foundue de queso. Has sido tan medieval como Vic. Has sido El Vendrell, y mucha Badalona. Has sido un año más Granada, pero también tantísimas veces mi Málaga La BellaY tantísimas veces Vélez-Málaga. Porque todos necesitamos un poco de Sur para poder seguir viendo el Norte.

Has sido AU, AU, AU al más puro estilo de la Spartan Race de Barcelona, y esa sensación de euforia al cruzar la línea de meta acompañada de ti. Has sido Cursa de Poblenou pero también de la Mercabarna.

Has sido cervezas y chimenea, pero también deportivas y montaña. Has sido coco y rosas. Has sido aprender a bailar bachata. O intentarlo. Has sido 27. Has sido un para siempre. Has sido tanto, que has corrido a la velocidad más fugaz de la luz.

Me has permitido crecer profesionalmente, hasta obtener las responsabilidades que siempre había querido. Me has provocado a seguir formándome y acabar todo lo que tenía entre manos. Me has retado a levantarme a las cinco de la mañana. Has hecho zarandear todo y cambiar para adaptar. Has hecho correr por mis venas una vez más ese hambre de conocimiento, esa hiperactividad, ese no parar, esa energía positiva, esa carcajada de felicidad.

Sin lugar a dudas, nunca puede faltar el verbo agradecerGracias, 2018, por hacerme tan feliz y por provocarme tanto daño. Porque gracias a ti he aprendido aun más.Porque no todo es bonito. Pero todo tiene su parte positiva. Gracias a todas las personas que me quieren de verdadde corazón, y me siguen empujando al vacío para que siga aprendiendo a volar más alto. Por estar siempre ahí, apoyando cualquiera de mis aventuras, por alocadas que parezcan y aunque carezcan de sentido común. Por demostrarme cada día que se puede, que puedo, que somos pura fuerza. Por visitarme, por hacerme sentir arropada. Por demostrarme que nunca estaré sola. Por quererme tanto. Por estar orgullosos de mí. Y por decirlo alto y claro. Gracias por querer siempre para mí lo mejor.

Y yo, a ti, 2019, sólo te pido... que nos sigas dando esa salud de roble que aguanta los vientos más fríos. Que nunca nos flaqueen las fuerzas para seguir luchando por todos nuestros nuevos retos en mente con uñas y dientes. Que se empiece y se termine el año volando, con ese peculiar taconeo en un aeropuerto de cualquier lugar del mundo. Visitando lugares impensables, pero también muchas veces mi preciosa tierra malagueña. Que sigamos avanzando académica y profesionalmente. Que siempre nos levante esa energía positiva, aunque todo se derrumbe, aunque parezca un túnel sin luz al final. Que siempre haya esa chispa de locura que debe tener toda cordura. Y que nunca falte un buen vino con cualquier razón para brindar. Y un toque de queso ante cualquier problema.

Te pido más días con la familia que se elige. Esos amigos que van contigo a cualquier aventura. Te pido más noches de bailar hasta que se nos rompan las suelas de los zapatos. Te pido seguir descubriendo esos millones de sitios donde se puede comer. Te pido más Jazz. Te pido más deporte, más Spartan Race, más lugares bonitos que descubrir. Más aeropuertos. Más planes improvisados. Y planeados al detalle, también. Te pido más aire en la cara, del frío. Te pido más sonrisas. Reír hasta llorar. Más amaneceres, atardeceres y constelaciones. Te pido más unión, menos radicalismo. Te pido opiniones sinceras y conversaciones estables. Te pido más conciertos. Te pido más sesiones de fotos. Más de lo que nos hace estar feliz. Te pido arañar con garras todos nuestros propósitos. Que nos riamos de nosotros mismos. Y de todo. Que hagamos del mundo un lugar un poco más bonito. Que nos levantemos cada mañana con un reto en la mente y lo superemos con creces. Que no nos falten alas para volar alto.

como son mis mejores deseos, te los deseo a ti también, que lees esto ahora. 

Querido 2019. Te reto. Vamos a volver a empezar a comernos con papas esas 365 oportunidades que nos da la vida para, un año más, seguir luchando por todo aquello que deseamos. No nos va a conseguir parar nada. 



¡FELIZ AÑO NUEVO!

7 nov. 2018

Un fin de semana por Roses, Cadaqués, Cap de Creus, Girona y Collioure. ☼


¿Qué si se puede hacer todo eso en un sábado y un domingo? A quien madruga ... la carretera le ayuda. Por lo que aquel sábado tempranito nos dispusimos camino a Roses ni cortos ni perezosos. La verdad, es que llevando ese gran nombre este precioso pueblecito costero, ya estaba tardando yo en visitarlo :)

Decidimos alojarnos en el Hotel Ciutadella Roses, a tan sólo unos minutos andado del paseo marítimo y la zona de la playa. El personal fue super atento y agradable con nosotros, además de tener a la mañana siguiente un desayuno buffet de diez. De esos en los que se te olvida que eres una intento de persona fit

Llegando con el coche nos encontramos con la ciutadella de Roses, la cual es una ciudadela renacentista con ruinas de un antiguo asentamiento griego y tiene en su interior un monasterio medieval. La grandeza de su fortaleza es algo digno de admirar.

Es totalmente obligatorio dar una vuelta por el paseo marítimo de Roses después de comer en uno de sus tantos restaurantes, respirando ese olor a brisa marina tan característico que tiene, hacer un par de fotos, ¡y seguir la ruta!

Paseo marítimo de Roses 

Camiseta/T-shirt: SheInside


Una vez visto pusimos rumbo a Cap de Creus, con la intención de ver atardecer en el punto más oriental de la península ibérica. Si no habéis estado, es otra visita obligatoria de la zona. Simplemente subir allí arriba y dejarse sorprender por las vistas y la magia que se respira en el lugar. Además, desde Roses, tan sólo tardamos unos 40 minutos en llegar allí. (Solamente hay que tener un poco de suerte para poder aparcar lo más cerca posible al faro... y sino, tocará andar un poquito cuesta arriba). 

Cap de Creus



Y como no podía ser de otra forma, disfrutamos de un precioso paseo al anochecer bordeando la costa de Cadaqués. ¿Qué tendrá este lugar para conseguir hechizar? Nos regala un entorno natural repleto de calas de ensueño. Para mí, uno de los más bonitos de toda la Costa Brava.

A la hora de cenar, intentamos sin suerte acudir al Restaurante El Barroco (ya que habíamos investigado por Internet y nos entusiasmaba la idea de ir), pero ¡estaba cerrado! Después de ello, mi hermano nos recomendó ir al Restaurante Celeste, pero tampoco tuvimos suerte (hacía falta reserva y no aceptaban tarjetas de crédito). Como siempre a la tercera va la vencida, y tuvimos el placer de encontrar un sitio de platos italianos llamado Raviyu donde comimos de lujo.


Cadaqués



Volvimos a Roses para dormir en nuestro hotel y a la mañana siguiente nos dispusimos a cruzar la frontera con la intención de visitar un precioso pueblito llamado Collioure. Sin lugar a dudas, es una perla de la cosa Bermeja y forma un encanto increíblemente pintoresco. No es muy grande, por lo que lo pudimos recorrer en apenas una mañana, pero tiene un encanto especial. Además de ello, nos encontramos con el típico mercado en medio de la plaza del pueblo con sus productos más característicos.

Collioure



El domingo llegaba a su fin y nos vimos obligados a poner rumbo de nuevo hacia Barcelona. No sin antes hacer una parada para recorrer un poquito de la preciosa ciudad de Girona y disfrutar de una merienda de primera categoría en la heladería Rocambolesc.

Heladería Rocambolesc - Girona



¡Y a todo esto da tiempo en dos días muy bien aprovechados! Gracias a mi querido compañero de aventuras, que sigue cada uno de mis pasos más alocados. 

Para los que me seguís en Instagram... habréis visto que estos viajes que os cuento van con un poquito de retraso, ¡pues esto pasó en Septiembre! pero prometo poneros al día de todo todo todito :) 


Cualquier cosita que necesitéis, no dudéis en preguntar ;) 



"No hay mayor locura que buscar la cordura." 

30 sept. 2018

Un fin de semana por Mallorca. ☀


Madrugón, ropa cómoda, y dirección a Palma de Mallorca. ¿Desde Barcelona? En apenas un abrir y cerrar de ojos estarás allí. Podríamos bromear incluso de que tardamos más en llegar de casa al aeropuerto que de Barcelona a Mallorca.

Llegar allí con un clima veraniego envidiable, pero eso sí, que te permitía aun llevar pantalón (fino, por supuesto), con un body palabra de honor para patear toda la ciudad. El accesorio más importante, ¡las gafas de sol! En nuestro caso decidimos alquilar un coche directamente en el aeropuerto para bordear toda la isla. Teníamos tres días y muchas, muchas, ganas.

¿Qué no olvidar en tu maleta? Bikinis, bañadores, chanclas de playa, una enorme pamela, un buen libro, bambas para poder andar por todos lados, una rebeca fina si le tienes respeto a la brisa nocturna, y ¡una toalla!

La primera parada fue en Palma de Mallorca, aprovechando la cercanía con el aeropuerto para descubrir la capital de la isla. Y nada mejor que hacerlo pateando de primera mano. Eso sí, haciendo una parada que obligaría a hacer a todo el mundo para el desayuno en pleno centro histórico: Pastisseria Ca Na Cati. Sin lugar a duda, una de las mejores ensaimadas que vas a poder encontrar en la isla. Después de dar una vuelta con sus correspondientes fotografías por el Palacio de la Almudena y la Catedral de Mallorca, decidimos patear El Portixol para acabar comiendo un bocata de sobrasada (importantísimo) en  Café Bar Es Vaixell con vistas al mar. Y si sigues navegando por la isla, no te pierdas hacer un merecidísimo brunch en Santina Brunch & More.


Tras enamorarnos de la capital de Mallorca (y de su gastronomía y buen tiempo), decidimos partir rumbo a nuestro querido hotelito en el puerto de Soller. Su nombre es Hotel Citric Sóller. Una habitación íntima y con vistas a una preciosa playa nos permitieron bajar lo que quedaba de tarde a hacer la croqueta a la Platja d'en Repic. Por supuesto, no nos quedamos allí, nos fuimos a cenar al encantador centro de Soller, a un sitio llamado Ca'n Pintxo, donde mi pequeño traste se encargó de romper el surtidor de sidra individual de la mesa. jajaja ¡100 por cien recomendable cenar en este pequeño callejón!


Y qué me dirías si te preguntase: ¿Cuál es el amanecer más bonito que has visto en tu vida? Pues el del Faro de Fomentor. Que ya mereció la pena el madrugón a las cuatro de la mañana y las increíbles vistas por ver amanecer en un lugar tan tan precioso como este. Una experiencia única que repetiría sin dudar. Ojo: cuidado porque según la época del verano en la que visitéis la isla, quizá os encontráis que este acceso está cerrado por la gran cantidad de turismo de la zona. Nosotros fuimos a mediados de junio y nos advirtieron de que quedaba poco para que prohibiesen su paso. 
No os preocupéis por nada, porque si bajando las curvas del Faro os dais cuenta de que olvidasteis desayunar, os podéis dar un desayuno de campeonato en el Gran Café 1919 del Puerto de Pollensa con unas increíbles vistas al mar que te harán no querer moverte de allí.


Después de ello, nos pusimos en marcha para patear las murallas de la bonita zona medieval de Alcudia, fuimos a las preciosas calas de Caló des Moro y Cala s'Almunia. No nos perdimos la Cala de Sa Calobra, ni el súper romántico espectáculo de las Cuevas del Drach, donde puedes escuchar música clásica en unas barquitas de una forma increíblemente original. Y tras tantos momentos de patear, comer, conducir, reír, y disfrutar de los rayos de sol intensos en nuestra piel... ¡tocó volver a volar! 


Pero, ¿sabéis un secreto?, lo más bonito de toda la isla de Mallorca, para mí, fue Él 



PD: He decidido explicar un poquito de mis viajes de forma breve por aquí para quien le pueda servir de consejo algunos tips, sin hacerme muy pesada. Ya que yo siempre que viajo suelo buscar información en blogs, recomendaciones de sitios para comer, etcétera.

Cualquier cosita que necesitéis, no dudéis en preguntar ;) 



"No se viaja para escapar de la vida, sino para que la vida no se nos escape." 

2 jul. 2018

Water, sand and smile.




Dress: SheInside 

Ella quiere que le pongan de desayuno una taza de realidad cada mañana. Y póngale usted también una tonelada de tostadas untadas con cosas claras a la cara.
Al menos durante una fracción de tiempo diaria, quiere ignorar que los medios de comunicación invaden su estancia. Con sus pantallas retroiluminadas para hacernos la vida aún más pesada. Ir al portal de esa persona por la que bajo la lluvia baila, y decirle de frente que le va a morder las palabras. Ella prefiere una dura verdad que cien mentiras piadosas maquilladas.

Habla de lo que de verdad importa. Habla sin barreras. Va a centrarse en esa sangre que le recorre las venas y la hace sentir frágil si baja sus fronteras.

Para ella existen cosas que sólo obtienen una única tonalidad. Temas que, con lealtad, sólo de un modo pueden figurar. Sin anestesias. Sin leyes socialmente establecidas. Sin protocolos que condicionen lo que siente, lo que quiere. Sin nadie que la cohíba, que prohíba, que limita.

Puede tener vértigo al caos interno. A las nuevas emociones, que nacen como melodías de canciones. La teoría desborda rápidamente las habladurías de todos aquellos que nunca llevaron nada a cabo. La vergüenza del que nunca acabó porque nunca empezó.

A ella le da miedo el punto muerto. Le aterra la falta de movimiento hacia adelante. Le dan pánico los pasos que conllevan a los retrocesos. Pero no quiere tener miedo a vivir. A sentir. A salir de esa zona de confort e incluso a disfrutar de los cambios ásperos. Sabe de buena mano que ciertos pasos implican tragos más amargos que el más barato de los gin-tonics.

Empezar por coger el reloj y parar sus manecillas. Apostar por los contras y los pros en un sólo pleno. Hacer que el riesgo merezca la pena. Pensar en la vida como un juego de una sola partida. Que no entiende de reglas ni normas. Ni de actores en su mejor reparto del guión. Cada uno su partida, con sus reglas definidas. Agarrar con fuerza las oportunidades que regala.

Habla, de verdad, con franqueza, de los pilares de la confianza y el respeto. Y mientras tanto, canta en la ducha, baila bajo la lluvia, habla con la mirada, sin palabras. A carcajadas, sin ninguna aparente causa.


~Elisabeth Oviedo.~


4 abr. 2018

Ella.


Si buscas una aventura, ella no se conformaría sólo con andar sobre la Luna. Le gusta vibrar, ir siempre un paso más allá. Nunca le dio respeto volar. Tan alto como sus alas ficticias pueden alcanzar. Explorar atardeceres lejos de ataduras llenas de corduras. Sus grandes drogas, las carcajadas sonoras. Lleva la música por las venas. En sus mañanas suenan melodías que interpreta bailando en medio de las vías. Gente sorprendida, mira, aburrida, de su vida. Nunca podrán ser como un día prometían, y eso es lo que envidiarían. En ella no tiene cabida el drama. Siempre de frente te dirá, toda la verdad. Alma fugaz, sin ningún tipo de disfraz. Se volvió adicta a la endorfina generada por su ese ritmo que la refina. Risa contagiosa, ella es pura prosa, sin demoras.  Día tras días más se exigía.

Nunca parar, siempre en movimiento. Le gusta que en la cara le acaricie el frío viento. Prejuicios vanos, con ella, mejor desbaratados a un lado. Con ella podrás dar la vuelta al mundo en un segundo. El don de la conversación puede ser su bendición o tu perdición. Eso sí, nunca se le dio bien, sentarse a esperar lo que le dicta la sien. Si le preguntas por sus hobbies te dirá, que quizá perderse y nunca encontrarse, aunque pueda sonar a desastre.

Ella no te pedirá una cita normal. Prefiere que la sorprendas a que la lleves a pasear. Tomar una caña nunca está de más. Pero eh, mejor hagámoslo al revés.  Libera tu estrés. No teme despeinarse, ni contra la pared estamparse. Aprendió a cada paso a caer y levantarse. Adicta a la moda, pero que siempre preferirá ver amanecer a con un look impecable permanecer. Pequeño torbellino de ojos brillantes. Incesable. Luchadora incansable. No supo ver el miedo mirándola de frente al mil kilómetros de casa alejarse. Ella no es fan de quejarse. Y si la dejases, un mundo enérgico ella te enseñase.

~Elisabeth Oviedo.~


~Mut.~

5 mar. 2018

Mariposas.


Baila sola en el vagón número trece. No le importa la vergüenza, no hay nada ya que le pese. Kilómetros distantes separan capitales vitales. Pero ambos conocen los lugares más singulares. Eres una historia llena de cuentos especiales. Te rodean los fuegos artificiales. Ella quiere contar las constelaciones de tus lunares. Destellos de ilusiones llenan ojos marrones.

Perdió la poca cordura que aún controlaba su gran locura. Piensa que ya no merece la pena la cura. Sus uñas, con un perfecto color rojo procura. Salta de alegría en cualquier avenida. Alma inquieta con vibración positiva. Todo se llena de batallas vividas entre fronteras dormidas. Doncellas guerreras y dragones de colores. Cuenta marcha atrás las horas para evitar posibles demoras. Carcajadas nerviosas con risas sin prisas. Y en el estómago, mariposas.

No tener conexión ahora es motivo de larga agonía. Sus auriculares negros le dictan la perfecta melodía. Es tu voz, llena de dulce cabezonería. La física moderna ha hecho que, de repente , alegres cada uno de sus días.

Sueña con parar el tiempo en todo momento. Pero el cruel señor segundero nunca tuvo compasión ante tanta pasión. Extraña sensación. Quizá aprovechar más la ocasión hubiese concluido en confusión...


~ Haces que el tiempo se derrita. ~