31 dic. 2017

Este 2017 ...


Me ha brindado la oportunidad de vivir en una auténtica montaña rusa sin fin. Te reté a ver cuán divertido podías llegar a ser. Y, tengo que serte sincera, no has dejado de sorprenderme. Hemos quemado juntos la calle de lunes a domingo. El soñar con los ojos cerrados ha llegado a estar sobrevalorado. Un constante caminar hacia delante sin mirar atrás ni para coger impulso. Has sido un vaivén de emociones, sensaciones, sentimientos, piel erizada, coraje, valor, retos, presentimientos e instintos que se siguen hasta el final. El más puro estado de locura improvisada.

Has sido gofres en Bruselas, Brujas y Gante. Has sido catas de vino sin cesar en Oporto. Has sido tan romántico como un paseo perdido en Venecia. Has sido tan grandioso como Milán y Turín. Has sido tan cercano como Banyoles, Les Guilleries Savassona, Sitges, Castellet, La Cripta de Gaudí, Castedefells, Gavà, Cap de Creus, Cadaqués, Parafrugell o Clariana. Has sido pulpo a la gallega en Santiago de Compostela y castillos encantados en Soria. Has sido la más grandiosa melodía de Jazz en Barcelona. Has sido tan ansiado como un brunch en Le Sucré Coeur. Has sido tan apasionado como un Far Nomo. Un viaje por la costa brava y un destrozo de la costa azul paseando por Toulouse y Narbone. Has sido tan medieval como Besalú, Carcassone, Vic y el Castillo de Colomares. Has sido un paso del chocolate más blanco al más oscuro. Has sido una clase de hípica a trote, más peligroso que un jinete negro cabalgando con dos ruedas. Has sido tanto padel como tenis. Has sido Cursa del Corte Inglés pero también de la mujer. Ese cruce de meta en solitario con el más puro estado de adrenalina al máximo. Has sido paralizado en Nerja, querido Balcón de Europa. Has sido Granada, Granada y más Granada. Pero también mi Málaga La Bella. Y tantísimas veces Vélez-Málaga. Porque todos necesitamos un poco de Sur para poder seguir viendo el Norte. Has sido Cruilla, pero también La Mercè. Has sido cervezas y chimenea, pero también deportivas y montaña. Has sido coco y rosas. Has sido aprender a patinar. O intentarlo. Has sido Señora TomassaHas sido un para siempre y un hasta nunca. Has sido tanto, que has corrido a la velocidad más fugaz de la luz.

Me has permitido seguir creciendo profesionalmente, hasta obtener las responsabilidades que siempre había querido. Me has provocado a seguir formándome sin saber de dónde sacar el tiempo. Me has retado a levantarme a las siete menos 20 de la mañana para dirigirme a un gimnasio aun diluviando en el más frío invierno. Has hecho correr por mis venas una vez más ese hambre de conocimiento, esa hiperactividad, ese no parar, esa energía positiva.

Sin lugar a dudas, nunca puede faltar el verbo agradecer. Gracias, 2017, por hacerme tan feliz y por provocarme tanto daño. Porque gracias a ti he aprendido aun más. Gracias por darme el coraje necesario de desprenderme de lo tóxico de mi vida. Gracias, por darme la habilidad de callar escuchando una mentira a sabiendas del conocimiento de la verdad. Porque no todo es bonito. Pero todo tiene su parte positiva. Gracias a todas las personas que me quieren de verdad, de corazón, y me siguen empujando al vacío para que siga aprendiendo a volar más alto. Por estar siempre ahí, apoyando cualquiera de mis aventuras, por alocadas que parezcan y aunque carezcan de sentido común. Por demostrarme cada día que se puede, que puedo, que somos pura fuerza. Por visitarme, por hacerme sentir arropada. Por quererme tanto. Por estar orgullosos de mí. Y por decirlo.

Y yo, a ti, 2018, sólo te pido... que nos des esa salud de roble que aguanta los vientos más fríos. Que nunca nos flaqueen las fuerzas para seguir luchando por todos nuestros nuevos retos en mente. Que se empiece y se termine el año volando, con ese peculiar taconeo en un aeropuerto de cualquier lugar del mundo. Que sigamos avanzando académica y profesionalmente. Que siempre nos levante esa energía positiva, aunque todo se derrumbe, aunque parezca un túnel sin luz al final. Que siempre haya esa chispa de locura que debe tener toda cordura.

Te pido más días con mi familia de Barcelona. Esos amigos que van contigo a cualquier aventura. Te pido más noches de bailar hasta que se nos rompan las suelas de los zapatos. Te pido más Carrer de Blai. Te pido más Jazz. Te pido más deporte, más lugares bonitos que descubrir. Más aeropuertos. Más planes improvisados. Y planeados al detalle, también. Te pido más aire en la cara, del frío. Te pido más sonrisas. Reír hasta llorar. Más amaneceres, atardeceres y constelaciones. Te pido más unión, menos radicalismo. Te pido opiniones sinceras y conversaciones estables. Te pido más conciertos. Te pido más sesiones de fotos. Más de lo que nos hace estar feliz. Te pido arañar con garras todos nuestros propósitos. Que nos riamos de nosotros mismos. Y de todo. Que hagamos del mundo un lugar un poco más bonito. Que nos levantemos cada mañana con un reto en la mente y lo superemos con creces. Que no nos falten alas para volar alto.

Y como son mis mejores deseos, te los deseo a ti también, que lees esto ahora. 

Querido 2018. Quedas retado. Vamos a empezar un camino sin parar ni un segundo de 365 días y 365 oportunidades de conseguir todas las metas fijadas. No nos va a detener nada. 



¡FELIZ AÑO NUEVO!


4 dic. 2017

Me la juego.


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Me la juego. Porque me apetece. Porque me corre por las venas ese sentimiento. Ese impulso que motiva a cada paso. Con decisión. La determinación más elevada que puedas encontrar. Incluso provoca nerviosismo. Altera los sentidos y hace temblar. Y no hablo de los cuatro grados que acompañan este frío comienzo de fin de semana.  

Cojo el primer tren que sale en dirección a alguna parte de la estación más grande en esta ciudad condal. Google maps lleva más de tres años quedándose conmigo. Imagino que alguien se divierte viendo como tomo el camino más largo y doy vueltas en círculos sin sentidos. Pero así soy yo. Siempre rechazando las cosas fáciles por consideraras superficiales. Supongo que llegaré. La prisa acelera la risa. Voy tarde. Como siempre. Chica impuntual de mirada brillante. 

Justo allí estás tú. En el preciso lugar donde esperaba encontrarte. Sin duda. Podría reconocer esa espalda en cualquier parte de la vía láctea. Debe ser por esos lunares que dibujan constelaciones en tu piel y arroparon mi corazón en las noches más oscuras. 

Dicotomía entre lo bueno y lo correcto. Cuando te miro pero no estás. Tus ojos ya no hablan. Tus manos, frías, no transmiten. Tus palabras, que carecen del peso del significado que les quieres dar. Argumentos vanos malbaratados al antojo de villanos. Y es que, ¿por qué sólo recordamos aquello que nunca sucedió?; ¿por qué nos empeñamos en buscar magia donde sólo hay realidad contrapuesta?  

Haces recobrar entonces a un gélido corazón que prefiere caer en las garras del invierno. Porque detrás de ese rostro dulce e inocente, no me supiste encontrar. Porque tras toda la magia que envuelve una brillante mirada con sonrisa positiva hay, sobre todas las cosas, una persona fuerte

Alguien que no tiene miedo de decir las cosas directas, sin anestesia ni protocolos sociales establecidos. Alguien a quien engañas cuando ya sabe la verdad. Alguien que no está dispuesta a desvanecer a la primera de cambios, ni a la cuarta. Quien camina sin quitamiedos.  

Mi última mirada en el más absoluto silencio, que en aquel entonces dijo mucho más de lo que podrían haber explicado mis labios durante lapsos temporales infinitos, se despidió de ti para siempre. Me la juego. Apuesto por un cambio de dirección rumbo a cualquier otra parte. Porque los besos son más bonitos cuando no vienen de una boca llena de mentiras. 



Fotografía y edición: Mar Moreno ~ Maquillaje: Makeupsaas