31 dic. 2017

Este 2017 ...


Me ha brindado la oportunidad de vivir en una auténtica montaña rusa sin fin. Te reté a ver cuán divertido podías llegar a ser. Y, tengo que serte sincera, no has dejado de sorprenderme. Hemos quemado juntos la calle de lunes a domingo. El soñar con los ojos cerrados ha llegado a estar sobrevalorado. Un constante caminar hacia delante sin mirar atrás ni para coger impulso. Has sido un vaivén de emociones, sensaciones, sentimientos, piel erizada, coraje, valor, retos, presentimientos e instintos que se siguen hasta el final. El más puro estado de locura improvisada.

Has sido gofres en Bruselas, Brujas y Gante. Has sido catas de vino sin cesar en Oporto. Has sido tan romántico como un paseo perdido en Venecia. Has sido tan grandioso como Milán y Turín. Has sido tan cercano como Banyoles, Les Guilleries Savassona, Sitges, Castellet, La Cripta de Gaudí, Castedefells, Gavà, Cap de Creus, Cadaqués, Parafrugell o Clariana. Has sido pulpo a la gallega en Santiago de Compostela y castillos encantados en Soria. Has sido la más grandiosa melodía de Jazz en Barcelona. Has sido tan ansiado como un brunch en Le Sucré Coeur. Has sido tan apasionado como un Far Nomo. Un viaje por la costa brava y un destrozo de la costa azul paseando por Toulouse y Narbone. Has sido tan medieval como Besalú, Carcassone, Vic y el Castillo de Colomares. Has sido un paso del chocolate más blanco al más oscuro. Has sido una clase de hípica a trote, más peligroso que un jinete negro cabalgando con dos ruedas. Has sido tanto padel como tenis. Has sido Cursa del Corte Inglés pero también de la mujer. Ese cruce de meta en solitario con el más puro estado de adrenalina al máximo. Has sido paralizado en Nerja, querido Balcón de Europa. Has sido Granada, Granada y más Granada. Pero también mi Málaga La Bella. Y tantísimas veces Vélez-Málaga. Porque todos necesitamos un poco de Sur para poder seguir viendo el Norte. Has sido Cruilla, pero también La Mercè. Has sido cervezas y chimenea, pero también deportivas y montaña. Has sido coco y rosas. Has sido aprender a patinar. O intentarlo. Has sido Señora TomassaHas sido un para siempre y un hasta nunca. Has sido tanto, que has corrido a la velocidad más fugaz de la luz.

Me has permitido seguir creciendo profesionalmente, hasta obtener las responsabilidades que siempre había querido. Me has provocado a seguir formándome sin saber de dónde sacar el tiempo. Me has retado a levantarme a las siete menos 20 de la mañana para dirigirme a un gimnasio aun diluviando en el más frío invierno. Has hecho correr por mis venas una vez más ese hambre de conocimiento, esa hiperactividad, ese no parar, esa energía positiva.

Sin lugar a dudas, nunca puede faltar el verbo agradecer. Gracias, 2017, por hacerme tan feliz y por provocarme tanto daño. Porque gracias a ti he aprendido aun más. Gracias por darme el coraje necesario de desprenderme de lo tóxico de mi vida. Gracias, por darme la habilidad de callar escuchando una mentira a sabiendas del conocimiento de la verdad. Porque no todo es bonito. Pero todo tiene su parte positiva. Gracias a todas las personas que me quieren de verdad, de corazón, y me siguen empujando al vacío para que siga aprendiendo a volar más alto. Por estar siempre ahí, apoyando cualquiera de mis aventuras, por alocadas que parezcan y aunque carezcan de sentido común. Por demostrarme cada día que se puede, que puedo, que somos pura fuerza. Por visitarme, por hacerme sentir arropada. Por quererme tanto. Por estar orgullosos de mí. Y por decirlo.

Y yo, a ti, 2018, sólo te pido... que nos des esa salud de roble que aguanta los vientos más fríos. Que nunca nos flaqueen las fuerzas para seguir luchando por todos nuestros nuevos retos en mente. Que se empiece y se termine el año volando, con ese peculiar taconeo en un aeropuerto de cualquier lugar del mundo. Que sigamos avanzando académica y profesionalmente. Que siempre nos levante esa energía positiva, aunque todo se derrumbe, aunque parezca un túnel sin luz al final. Que siempre haya esa chispa de locura que debe tener toda cordura.

Te pido más días con mi familia de Barcelona. Esos amigos que van contigo a cualquier aventura. Te pido más noches de bailar hasta que se nos rompan las suelas de los zapatos. Te pido más Carrer de Blai. Te pido más Jazz. Te pido más deporte, más lugares bonitos que descubrir. Más aeropuertos. Más planes improvisados. Y planeados al detalle, también. Te pido más aire en la cara, del frío. Te pido más sonrisas. Reír hasta llorar. Más amaneceres, atardeceres y constelaciones. Te pido más unión, menos radicalismo. Te pido opiniones sinceras y conversaciones estables. Te pido más conciertos. Te pido más sesiones de fotos. Más de lo que nos hace estar feliz. Te pido arañar con garras todos nuestros propósitos. Que nos riamos de nosotros mismos. Y de todo. Que hagamos del mundo un lugar un poco más bonito. Que nos levantemos cada mañana con un reto en la mente y lo superemos con creces. Que no nos falten alas para volar alto.

Y como son mis mejores deseos, te los deseo a ti también, que lees esto ahora. 

Querido 2018. Quedas retado. Vamos a empezar un camino sin parar ni un segundo de 365 días y 365 oportunidades de conseguir todas las metas fijadas. No nos va a detener nada. 



¡FELIZ AÑO NUEVO!


4 dic. 2017

Me la juego.


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Me la juego. Porque me apetece. Porque me corre por las venas ese sentimiento. Ese impulso que motiva a cada paso. Con decisión. La determinación más elevada que puedas encontrar. Incluso provoca nerviosismo. Altera los sentidos y hace temblar. Y no hablo de los cuatro grados que acompañan este frío comienzo de fin de semana.  

Cojo el primer tren que sale en dirección a alguna parte de la estación más grande en esta ciudad condal. Google maps lleva más de tres años quedándose conmigo. Imagino que alguien se divierte viendo como tomo el camino más largo y doy vueltas en círculos sin sentidos. Pero así soy yo. Siempre rechazando las cosas fáciles por consideraras superficiales. Supongo que llegaré. La prisa acelera la risa. Voy tarde. Como siempre. Chica impuntual de mirada brillante. 

Justo allí estás tú. En el preciso lugar donde esperaba encontrarte. Sin duda. Podría reconocer esa espalda en cualquier parte de la vía láctea. Debe ser por esos lunares que dibujan constelaciones en tu piel y arroparon mi corazón en las noches más oscuras. 

Dicotomía entre lo bueno y lo correcto. Cuando te miro pero no estás. Tus ojos ya no hablan. Tus manos, frías, no transmiten. Tus palabras, que carecen del peso del significado que les quieres dar. Argumentos vanos malbaratados al antojo de villanos. Y es que, ¿por qué sólo recordamos aquello que nunca sucedió?; ¿por qué nos empeñamos en buscar magia donde sólo hay realidad contrapuesta?  

Haces recobrar entonces a un gélido corazón que prefiere caer en las garras del invierno. Porque detrás de ese rostro dulce e inocente, no me supiste encontrar. Porque tras toda la magia que envuelve una brillante mirada con sonrisa positiva hay, sobre todas las cosas, una persona fuerte

Alguien que no tiene miedo de decir las cosas directas, sin anestesia ni protocolos sociales establecidos. Alguien a quien engañas cuando ya sabe la verdad. Alguien que no está dispuesta a desvanecer a la primera de cambios, ni a la cuarta. Quien camina sin quitamiedos.  

Mi última mirada en el más absoluto silencio, que en aquel entonces dijo mucho más de lo que podrían haber explicado mis labios durante lapsos temporales infinitos, se despidió de ti para siempre. Me la juego. Apuesto por un cambio de dirección rumbo a cualquier otra parte. Porque los besos son más bonitos cuando no vienen de una boca llena de mentiras. 



Fotografía y edición: Mar Moreno ~ Maquillaje: Makeupsaas

11 sept. 2017

Septiembre.


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Septiembre, que ya empiezas a vibrar. Cuando tus hojas se precipitan hacia el suelo, cuando empiezas a sentir cómo la humedad del aire se apodera de la fragilidad de tu cabello. Septiembre, que ya haces llorar al cielo, sin tener piedad de quien camina por tus calles. Septiembre, que nos regalas preciosos amaneceres con brisa fresca y calurosos atardeceres de películas de cuentos inventados por Disney

Septiembre, siempre mes de regreso, de vuelta a la rutina. Año tras año, eres el mismo villano. Vuelta al colegio, al trabajo, vuelta a la normalidad, cada uno a su vida particular y personal. ¿Pero quién quiere tu normalidad, Septiembre? Que levanten la mano todas aquellas personas que deseaban tu llegada. Que se acabase ese infinito verano de rayos de sol sobre la piel, de disfrutar del mar, de las carcajadas sonoras de fondo, del taconeo particular de las terminales de los aeropuertos, de las esperas sin prisa, del vísteme despacio, de las puestas de sol infinitas a altas horas de la tarde, del no tener horario, andar sin pilas en el reloj, y sin agenda. Del no tienes ningún evento programado para hoy que te dictaba Google Calendar. De escabullirse entre los minutos de las altas horas de la madrugada

Y tú..., persona ilusa que me sostienes los trozos que quedan de tu pobre corazón en una mano, que tanto resistías su llegada, estás ahí, parada, viendo como pasa la vida, viendo como pasan los días. Estás sentada en ese vagón infinito, viendo correr las estaciones de forma circularrepetitiva e infinita, todas y cada una de las paradas de ese tren. Ya te lo sabes de memoria, reconocerlo te hará fuerte. Llevas en la maleta un millón de metas y piedras. Objetivos que hacen brillar tus ojos. Y no dejas que Septiembre te arrebate ninguno de los pesos que cargas a la espalda. Nunca lo intentas. Se amontonan tus excusas en mi puerta. 



Así que decides poner punto y final a Septiembre. Porque nunca te ha gustado ese mes y te lo piensas merendar este año. Porque de esta no pasa. Porque es la última vez. Porque tú puedes con esto y con todo. Porque las hemos pasado peores. Porque te vas a levantar de ese asiento del vagón donde contemplas tu reflejo en cada estación y vas a tirar la mitad de la maleta que llevas a cuestas. Porque la vida vuela. Porque del sitio del que vienes te enseñaron, que eres más fuerte de lo que pareces, más valiente de lo que crees y más inteligente de lo que piensas. Porque lo eres. Y ese corazón de piedra a prueba de balas que reconstruyes será el que te levante cada mañana para luchar con garras y dientes. Porque sabes que la suerte se fabrica. Porque son las ocho y diez. Septiembre, que ya empiezas a vibrar.  

Fuente: Elisabeth Oviedo. 

24 jul. 2017

Grey shorts.


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"Existe. La persona que aún no sabías que estabas buscando. La persona que, contra todo pronóstico, te hará claudicar. Ella es real. Ella es. Y te está esperando en algún sitio. Esa es la única e incómoda verdad.

Sí, ya sé que ahora mismo te cuesta mucho escucharlo, verlo, o ni siquiera pensar en ello, puede que de tanto despedirte incluso hayas perdido la fe. Pero te puedo asegurar que ella existe, no es que yo crea que existe, es que lo sé.

Existe. Mientras tú lees esto y vives de inercia, esa persona respira, sueña, hace yoga o macramé. Da igual. Puede que acabe de cambiar de pareja, puede que ya haya decidido abandonar la universidad. Puede que hasta se haya cruzado contigo por la calle, puede que se encuentre tan cerca de ti que aún ni siquiera la hayas logrado enfocar. El caso es que ella es y ella está. Existe y aún no sabe que tú existes. Nada menos. Nada más.

Y es que me da igual si te lo crees o no, porque la única verdad es que existe. La persona que te querrá bonito, esa persona que te querrá bien. La media naranja mecánica dispuesta a triturar tu melancolía y comerse de un bocado tus prejuicios para desayunar. Ese tipo de apisonadora inclemente y emocional que acabe de un plumazo con tus yo nunca, que dé al traste para siempre con tus yo jamás.

Existe quien sea que te quiera y ese alguien está deseando hacerte bien. Existe alguien que no te juzgue continuamente, alguien que no se plantee nada más que estirar tu boca, que no está mal, para empezar. Hacerte latir con más fuerza. Darte la vida que a ella le sobra. Borrar tu nube, vencer tu mal. Dedicarte horas extras con tal de verte sanar. Mudarse contigo de estado de ánimo. Salir para siempre del por qué a todo y entrar definitivamente en el por qué no. Vivir relajados sin tensar el cómo. Estar en silencio y sentiros cómodos. Disfrutar cada vez que te vea disfrutar. 

Esa persona existe. Aquella para la que te has estado preparando toda la vida. Aquella que dará sentido a todos tus fracasos. A tus rupturas absurdas. A tus noches en vela. A todos los días que has decidido olvidar. Aquella que no le importa qué tienes, ni qué has conseguido en la vida, sino simple y llanamente quién eres tú. Y ya está. Con tus defectos y sus virtudes. Con tus cosas malas y sus cosas buenas. Todo. Lo que sea. Es todo sí. Ella es sí, y ella existe, es tu sueño hecho realidad.

Porque de verdad que existe. Porque la vida es un sumatorio de miedos y esperanzas. Que son las únicas variables, al final. Los grandes problemas de cualquier ser humano. Y en medio se encuentran sus hijas bastardas, que no por pequeñas dejan de ser jodidas. Las dudas, las ilusiones. Frutos ambos de una noche loca con la incertidumbre y la desinformación. Por eso nos joden tanto. Porque saben hacer dudar... o lo que es peor, entusiasmar. 

Por eso te digo y te repito que ella existe. Porque yo lo he comprobado y porque sé que vale la pena. Salirse de uno mismo sin ganas de nadie para poder entregarse a cielo abierto y sin concesión. Entrar en una relación que te hace ser más tú cuando estáis juntos. Ser de una vez por todas, un equipo, dos que sienten uno, lo que viene siendo amar. 

Por eso me pongo pesado. Por eso te digo que existe. Para que si el amor de tu vida no es el que estás viviendo aquí y ahora, no pierdas el tiempo ni te quedes removiendo el pasado, porque dejarás de ver lo que está por llegar."


Fuente: Risto Mejide 

10 jul. 2017

Vamos a correr el riesgo. Yo pago las consecuencias.

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En multitud de ocasiones dejamos que los temores se apoderen de nosotros. Decimos que no, cuando queremos decir que sí. Nos callamos cuando queremos gritar y no llegamos a gritar en el momento adecuado. 
Se llama miedo. Miedo de lo que podríamos no llegar a ser capaces de hacer. O quizá miedo de lo que podría pensar la gente si lo hacemos. 

¿Pero sabéis qué? No hay tiempo para tener miedo. Después de todo, ¿no es cierto que sólo vivimos una vez? Pues corre y haz lo que nunca hiciste. Es el momento de atreverse. 
Intenta esa jugada que te parece imposible pero que nunca has llegado a probar. Olvida que hay gente alrededor mirando. No te preocupes por una aceptación de otra persona que no seas tú. Nunca te conformes. La verdad es que no tienes nada que perder y todo que ganar. 

Nos solemos conformar en vez de atrevernos a arriesgarnos. Sin pensar que cada día cuenta y nunca volverá. Nada está escrito ni está hecho. Todo depende de nosotros y nuestra voluntad. Cuando realmente queremos algo con todas nuestras fuerzas, no existe obstáculo capaz de imponerse a nosotros. 
No seas un mero espectador. Exige más. Vive sin domingos. Corre cada día un poco más lejos. 

Por quienes siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas. Por quienes siguen jugando cuando se acaba el aire. Por los que siguen luchando cuando todo está perdido. Convencidos de que la vida es un desafío. 

12 jun. 2017

Black and gold look.

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Hoy vengo a declarame fan de ti.  Quiero tener la osadía de dictar alto, fuerte y claro, que soy tu fiel seguidora. Y no, adelanto que no es porque hayas ganado un óscar al mejor actor del año, es porque has ganado el de mi corazón. Diría, de hecho, que eres el peor intérprete que he conocido en toda mi pequeña pero no tan corta existencia. Eres incapaz de fingir aquello que no siente el alma. No sabes poner buena cara cuando las cosas están feas "de cojones". No te sale la risa si estás enfadado. No vas a hablar si estás triste. Y no tiene nada que ver con aquellos prototipos sociales que tan bien nos hemos inculcado todos desde pequeños. Es porque eres diferente. Tú eres único. Tú eres de verdad. No estás aquí para cumplir un guión, sino para seguir lo que dicte tu conciencia, pero sobre todas las cosas, tu corazón. 

No te gustan las cosas a medias tintas. Te altera el desorden y eres tan maniático que ni tú mismo te das cuenta de lo perfeccionista y organizado que puedas llegar a ser. Eres ese chico perfecto que toda chica querría tener en su casa. Y no solamente por la multitud de quehaceres que eres capaz de desempeñar, sino por el color que le das a este nido que hoy es nuestro hogar

Eres cariñoso, atento, detallista, romántico, sincero, leal, fiel, chisposo, simpático, gracioso, entregado, paciente, luchador, guerrero, sacrificado, con ideas y metas, guapo, con perfecta sonrisa, cabello sedoso, espalda esculpida. 

¡Ah sí! Pero sólo con quien quieres serlo. Todo en su justa medida. No vayamos a mezclar la cal con la arena. Señores y señoras, él sabe muy bien lo que hace, por qué lo hace y por qué deja de hacerlo. Y resulta que siempre tienes tus argumentos, ¿verdad? 

Y es que a simple vista quizá no se pueda percibir. Pero, ¿cuántas cosas nos perdemos del mundo entero por juzgarlo a simple vista?. 

Yo soy una afortunada. Me declaro adicta a la bendita diosa de la suerte que me ha bendecido con poder ver más allá de tus corazas exteriores. Soy afortunada porque me has dejado entrar en tu alma y has permitido tocarme la mía con la tuya. Soy dichosa por todas las cosas que me has enseñado acerca de una sociedad que yo creía extinguida en décadas anteriores. Y no sólo me lo has dicho desde el primer momento, sino que has dejado ver en cada uno de tus movimientos y has demostrado con creces que la magia aún existe en pleno siglo XXI. 

Gracias, a ti, a todo, por alumbrarme cuando dejé de creer. Porque hoy puedo declarar que eres mi persona favorita.


*Inspirándome en ti.

22 may. 2017

Red blazer.

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Me encanta que me susurren al oído, que cada beso vaya seguido con un te quiero, que cada minuto de mi vida sea una anécdota para contar, que me digan la verdad. Suspirar como en las películas de enamorados. Me encanta el olor a humedad cuando empieza a llover en verano, y en otoño el olor a hojas mojadas, ver las gotas de agua resbalar por el cristal pensando cual llegará antes, fingir fumar con el vaho cuando hace frío, escribir su nombre en el cristal empañado al salir de la ducha, que me duelan las mejillas de tanto sonreír, ir al cine y empezar a tirar palomitas. Me encanta besar debajo de la lluvia, comer nutella con el dedo e intentar hacer equilibrio en el borde de la acera. Pasar un semáforo en ambar. El viento que mueve el pelo. El olor a libro nuevo, encontrar huecos fríos en las sábanas de mi cama, el ruido de las hojas secas al ser pisadas, mirar por la ventana y quedarte embobada, sonreír por la calle y que te devuelvan la sonrisa. Llegar a lo alto de la cima y abrir los brazos. Reír a carcajadas todo el tiempo, todos los días, a todas horas. 

*Inspiración becausebeinghappy.

17 abr. 2017

Navy dress.

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"¿Nunca os ha pasado, que cuando éramos pequeños, que veíamos a los más grandes del cole, como muy grandes? ¿y como que a nosotros nos faltaba mucho por llegar? Y cuando menos te lo esperabas, "pam", tú ya eras uno de ellos, y no tenías la sensación de ser tan grande, ¿verdad? Ni parecía que hubiera pasado tanto tiempo.

A mí con los chavales de la universidad me pasaba lo mismo. Decía: "buah, en la universidad, cogiendo las riendas de sus vidas, con las carreras que les gustan, con sus propios coches", y cuando menos te lo esperabas "pam", tú ya eras uno de ellos. Y no tenías la sensación de llevar las riendas de tu vida, ¿verdad? Muchas veces estudiabas una carrera que no te gustaba. Y el coche no era tuyo.

Y luego yo veía la edad de los treinta como.. uuff.. una edad super lejana. Y que cuando llegase a tenerla, seguramente me habría convertido en una persona responsable, madura, con mi propia familia. "Pam", y mira. 

Y lo mismo pienso de los cuarenta, los cincuenta, los sesenta, setenta, ochenta, noventa, cien, ¡pam! ¡mañana os cuento! Y esto va así amigos, esto va así. El tiempo es implacable. El tiempo no espera a nadie. El único consuelo que nos queda es que el tiempo es igual para todo el mundo. Un consuelo de mierda, pero bueno... un consuelo.

Hace mucho leí en una de las maravillosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna, que desde aquí os la recomiendo porque son geniales, leí una greguería que desde entonces la tengo aquí grabada y no me la quito que decía: "cuando nos asomamos al avismo de la vejez, siempre viene un niño y nos empuja por detrás." 

El tiempo. El tiempo. Creo que el tiempo es el concepto más contradictorio que se ha creado en la humanidad. Pero seguro, vamos. Y sino mira. El tiempo siempre ha existido, ¿verdad? Siempre ha habido tiempo. El tiempo siempre ha estado ahí. Pero qué curioso, para la gran mayoría de cosas no hay tiempo. 

A mí, personalmente, me encantaría poder leer todos los libros que se han escrito. Todos, desde el primero hasta el último. Pero no se puede, es imposible, porque no hay tiempo. Me encantaría poder ver todas las películas que se han rodado. Todas. Desde las más buenas hasta las más malas. Pero no se puede, porque no hay tiempo. 

Me encantaría, no sé, viajar a todos los países del mundo. Hablar el máximo número de idiomas posibles. Practicar todos los deportes. Incluso tomarme un café. Con toda la gente que he querido, con toda la gente que quiero y con la muchísima gente que seguramente querré. Pero no se puede. Porque no hay tiempo. No hay tiempo." 

Fuente: Dani Rovira 

3 abr. 2017

Guarda el abrigo, abre el corazón.

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¡Buenos días por la mañana amores del ciberespacio! ¿Cómo os trata el comienzo de la semana? Espero que realmente genial, pues yo bien sé que no os merecéis menos que eso. Haciendo una vista atrás de mis años en la blogoesfera me doy cuenta de lo olvidado que tenía este comienzo de entrada. Y me consta que las personitas que lleváis aquí años leyéndome os lo sabéis hasta de memoria!!! 
Hoy me apetece escribiros y hacer especial alusión a una gran frase de este espacio: ¿Capaces o incapaces? Sabéis que si hay algo en este blog es energía positiva de la buena. Nueva semana, nuevos retos, nuevo mes. ¡Vamos a por todas!

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Eh tú, sí, tú, que estás ahí leyendo estas líneas. Guarda ese gran abrigo negro o moriremos de calor. Coge esa botella de buen vino Celeste, haz la maleta con básicos esenciales de color blanco, saca tu mejor sonrisa y escapemos a un lugar hacia ninguna parte. Con mapas y a lo loco. Sin rumbo fijo, sin brújula, sin conexión a internet y con la peor copiloto de la historia. Porque a la chica se le ocurrió la brillante idea de dejarse el sentido de la orientación en algún lugar vete tú a saber donde. Seguramente esté en el mismo cajón donde reinan la calma y la cordura.  Agárrate fuerte porque vamos a salir de esta. De esta y de todas. 

Hace ya más de 270 días que puedo reconocer tu silueta por muy lejos que esté. Hace más de 270 noches que tu sonrisa acompaña mis mejores sueños y consigue iluminar mis peores pesadillas. Será porque desde entonces, me he creído con el derecho de conocer hasta tus más perdidos lunares en ese precioso lienzo que es tu espalda. Será porque me he otorgado el don de ahondar en las historias que narran tus cicatrices de guerra. Aquellas que puedes ver marcadas en tu piel, y las que no, también.

O quizás, pero sólo quizás, será porque me creo con el derecho de escuchar las voces que gritan tus ojos color miel, aún sin emitir voz alguna. Muchos dirán que es por eso de hablar con las miradas, que de pasar mucho tiempo con una persona puedes llegar a intuir lo que piensa. Pero no, yo diré que es la conexión más bonita que existe. 

¿Y sabéis qué? Que siguiendo haciendo memoria puedo confirmar que todas las cosas buenas empiezan con miedo. Sí, sí, aunque digas que nunca tienes miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a fallar, miedo a hacer el ridículo. Todas las cosas buenas, también, imponen miles de barreras para conseguirlas. ¿Qué? ¿Os creías de verdad que lo bueno cae del cielo como la lluvia? Y aquí puede jugar un papel importante eso que llaman suerte. Pero a mí me enseñaron que la suerte se fabrica. Por eso, si quieres algo de verdad, lo mejor es que no pares ante ningún obstáculo hasta conseguirlo. 

Hoy por hoy, no me arrepiento de nada de lo que hice en su momento, porque sé que siempre actué con el corazón. Y es como debemos actuar en cada situación. Soy fan de seguir mis impulsos, por muy alocados e insensatos que sean. De rebelarme, digan lo que digan, opinen lo que opinen. Porque vida solamente hay una. ¿Y qué? que ya vamos por la mitad del camino. 

Y gracias a ti, con esa impoluta carcajada seca que se convierte en una dulce melodía. Gracias por llegar con tanta paz a mi vida para conseguir frenar este motor y transmitir desconexión al mismo. Gracias a ti por equilibrar esa balanza que estaba totalmente descontrolada. Gracias a ti, por seguir conmigo en este camino (que no es de rosas). Por aguantar que todos los días sean dignos de celebración. Gracias por existir y por alinear los astros. Gracias por persistir. Gracias. Porque hoy creo que los superhéroes, existen.

20 mar. 2017

Sunny day.

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"Me quedo con la vez que me dijo que era grande, que tenía la sonrisa más pura y que mis ojos eran el mejor reflejo de los atardeceres que sigo viendo. Me quedo con aquel momento que me miró arqueando una ceja, dando por hecho que estaba loca. Con los viajes que planeamos y los que hicimos en su coche. 
Con sus muecas y su risa cuando yo decía algo que no tenía nada de gracia, con su manera de atiborrarse de comida y con esa canción. Tú sabes cual es. Con su sudadera favorita que también era la mía.
Con los colmillitos que aparecían con esa sonrisa que me volvía loca y con sus ojos que se veían aún más bonitos mientras dormía. Con la primera vez que lo ví dormir y escuchamos de fondo “alguien que sepa parar enero” y nos echamos a reír. Con mi enero de ese año del que él se adueñó.
Y con esos benditos días de verano y los días tachados del calendario con ganas. Con los días que pasamos a cientos de kilómetros, los que pasamos a centímetros y los que sólo nosotros sabemos que pasábamos. Con ese techito de estrellas.
Siempre me quedaré con las contadas veces que me besaba el cuello, la manía de echarme el pelo hacia atrás. Y con las idas y venidas. Con la vez que me cogió a hombros en medio de toda la gente y también cuando bailamos esa canción como locos. Con sus reflexiones absurdas, con las noches que nos escapábamos muy cerca de casa y los días que estábamos a muchos metros de altura. Que no fueron pocos.
Me quedo con la hipótesis de una vida a su lado que me llega a encantar."
Fuente: Café Desvelado

13 mar. 2017

Un paseo por Santiago de Compostela II

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“La tristeza se acumula, la felicidad no. Y hasta aquí mi artículo de hoy. Sí, ya no hace falta que sigas leyendo, ¿ves qué bien? Todo lo demás que pueda decirte será paja, o peor aún, maneras de justificarme, igual que tratamos de justificarnos cuando nos ocurre algo malo, cuando algo nos causa sufrimiento y dolor. Es que no hay mal que por bien no venga. Es que lo que sucede conviene. Es que aquello que no te mata, te hace más fuerte. Es que. Es que. Y tal y tal.
Mira, con todos mis respetos, pero a otro con ese cuento. La única verdad es que hay fracasos de los que no se aprende nada de nada. Y que hay personas que pasan por nuestra vida únicamente para restar. La prueba: cuando las eliminas es cuando empiezas a sumar. Aritmética emocional básica. Y si alguien necesita demostrártelo, eso es que tú no lo has descubierto todavía, que nadie lo va a poder descubrir por ti.
La tristeza se acumula, la felicidad no. No es ningún hallazgo, es una verdad como un templo monumental. Constatar que lo que más perdura es lo que más duele. Acumular cicatrices cardiovasculares y manchas como las del vino barato o las del primer sol de verano, de las que no se van.
Podría tratar de suavizarlo. Podría haber dicho que los buenos recuerdos también quedan, que las cosas malas son las que tendemos a olvidar. Y aunque estaría en lo cierto, estaría obviando la diferencia fundamental. No hablo de recordar lo que ha pasado. Hablo de las heridas que nos dejan las cosas y las personas al irse, al abandonarnos o al, simplemente, pasar.
Por eso te insisto, te machaco, te repito. La tristeza se acumula, la felicidad no. Eso de vive aquí y ahora, menuda patraña. Tanto si te llamas Siddhartha como si te llamas Vinicius o Damián. Vivir el ahora sirve sólo cuando tu ahora es perfecto, idílico, maravilloso, algo que te gustaría que perdurase, que fuese inmutable, que no hubiese que retocar jamás. Pero dime, cuándo ocurre eso. La gente mínimamente consciente, la que vale la pena realmente, es justo la que aborrece tanto su ahora que prefiere vivir pensando no en lo que es, sino en lo que algún día será. Un sueño es el primer sospechoso de homicidio para cualquier realidad.
Al final, existen tan sólo dos formas de vivir honestamente. Y todo depende de dónde pongas tu ilusión.
Si la pones en el pasado, tu fuente de satisfacción serán tus recuerdos, le estarás diciendo a la vida que sólo puedes empeorar y seguramente acabarás teniendo razón, pues para qué vas a proyectar nada, si total, todo irá de mal en peor. Distópico, fundamentalista, pesimista existencial. 
Pero es que si pones tu ilusión en el futuro, tu fuente de satisfacción serán tus proyectos, todo aquello que estés preparándote para llevar a cabo. Ese futuro que se está creando hoy, o lo que es lo mismo, ya.
Si me lo preguntas a mí, soy más de los que no ve el vaso ni medio lleno ni medio vacío. Y es que a mí no me preocupa el volumen, sino el caudal. La mejor forma de llenar esta bañera que perdió el tapón hace tiempo, es tratando de que siempre el flujo de cosas buenas sea mayor que el de las cosas que te hacen mal.
Eso es disfrutar la vida a temperatura aceptable.
Eso es procurarse todos los días cosas y personas bonitas.”

Fuente: Risto Mejide.

6 mar. 2017

Un paseo por Santiago de Compostela.

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Huele a ir a por todas. De cabeza. Porque no conocemos otra forma de hacerlo. Huele a nuevos desafíos, a líneas que atravesar con los dos pies en el aire dando un salto mortal. Huele a primavera, a días de sol y calor. Huele a miedo, y a que el miedo ya nunca más conseguirá darte miedo porque al fin le has plantado cara. Huele a metas que nunca serán posicionadas como sueños imposibles. Huele a ese lo voy a conseguir que sienta tan bien. Huele a ese precipicio que ves al final del túnel y que vas a sobrevolar con todas tus fuerzas. Porque puedes. Porque digan lo que digan, seguirás pudiendo. Que nadie te diga cuál es el camino correcto que has de seguir. Que nadie se atreva a posicionar alguna de tus acciones como correcta o incorrecta. Déjate llevar por tus impulsos. Esos "venazos" que hacen que tu corazón bombee a una velocidad más elevada. Esos que hacen que aunque falles, haya sido una decisión acertada. Llena tus pulmones de aire y sigue andando paso tras paso después de cada tropiezo. Porque si te caes te levanto, y si no lo consigues, me tumbo contigo. Pero siempre continuamos. Que nunca te falten sonrisas por doquier y carcajadas de las que te hacen llorar. Y que todas tus penas, acaben muriéndose de risa. 

Elisabeth Oviedo. 

13 feb. 2017

Sentir.

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"Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos. – Bertrand Russell

Aquella cita se grabó en mi cabeza desde el día en que, leyendo entre líneas hace ya unos cuantos años, traté de entender y descifrar la definición más perfecta del sentimiento romántico. Leí sobre relaciones apasionadas, el amor cortés y, entre folio y folio, destacaban siempre las palabras “inalcanzable”, “locura” y “desgarro”.

Con el tiempo todas esas ideas se fueron disipando hasta que volvían a golpearme con fuerza, ya fuese leyendo Cumbres Borrascosas o viendo Los Puentes de Madison. El cine y la Literatura están plagados de historias de este tipo de amor que engancha y se mete debajo de nuestras almohadas para que soñemos hasta el punto de hacerlo realidad. Lloramos con el papel de Francesca, interpretado por Meryl Streep, cuando fue incapaz de abrir la puerta del coche de su marido para correr en brazos del flamante fotógrafo en la piel de Clint Eastwood. Entendimos que nunca serían tan felices como aquellos cuatro días porque les pudo algo más sólido que dejarse llevar por lo que dicta el corazón. Y así, infinitas parejas, divididas entre razones y emociones, quedaron y quedan condenadas a no comer perdices. La lucha interna entre el deber y el querer.

Pero no nos confundamos. Nos encanta desafiar al universo y apostar sin reparo por el final feliz. Nos fascina la idea de reunirnos con él cuando anochezca en lo alto del Empire State. Queremos el beso final de Desayuno con diamantes.

Porque lo cierto es que cuanto más complicada sea la trama, cuantos más obstáculos encontremos por el camino para llegar a conseguir lo que realmente anhelamos, mejor será el desenlace.
Y habrá merecido la pena."

*Fuente: Café Desvelado.

6 feb. 2017

Con sombrero azul.

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"Y entonces es cuando decidí que hacer las cosas a medias no te llevan a ningún sitio. Que el corazón se cose más fácil cuando está roto del todo. Y que la esperanza no se debe perder hasta que no te equivocas de mil maneras. 

Ahora he elegido el camino difícil. Ese que al llegar a tu destino te ha dejado infinidad de recuerdos. Si fue fácil, lo olvidarás fácil. Pero, si te costó, si sufriste para conseguir tu objetivo, siempre permanecerá. 

Por eso debes amar del todo. Aunque duela. Aunque notes que te rompes. Eso nunca podrás olvidarlo."

Fuente: Cosas y pelo. 


1 feb. 2017

Chaqueta roja.

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"Soy de sonrisa fácil. A veces sin querer y otras intencionadamente, acompañada de un guiño, de un abrazo o incluso de alguna lágrima. Depende de la persona, animal o cosa, y del contexto. Depende mucho del contexto. 

Porque en el lugar de donde vengo me enseñaron que hay que sonreír frente a todas las adversidades, que la vida es menos traicionera contigo cuando alguien te dedica una sonrisa y que las arrugas de las comisuras son las que más gusta recordar. Regala sonrisas, siempre. A quien sea y cuando sea.

Para a pensar en los efectos de hacer una mueca con tus labios, enseñes o no los dientes, más o menos amplia, más o menos blanca... hazlo. Y sí, es una orden. AHORA."

*Inspirándome en tal y como fuimos. 

Baila hasta despeinarte, grita a contracorriente, salta de felicidad, sal corriendo debajo de la lluvia, ríete de tus defectos, ríete de los de los demás, que el sonido de tu carcajada inunde el silencio de la calle y que todos giren a tu alrededor preguntándose qué es lo que te pasa. Agradece todo lo afortunado/a que eres por tener lo que tienes, disfruta de la gente que te quiere, los de verdad, y quiere tú también con más intensidad que nunca, sin importar el cómo, el dónde o el por qué. Que sobren los motivos y falten los pretextos Canta debajo del agua de la ducha, da vueltas en ti mismo hasta marearte. Gira, gira, gira más alto que aquella noria gigante que recuerdas de tu infancia. Sube a la cima más alta que encuentres, abre los brazos y respira. ¿Lo sientes? ¿Y sabes qué? no encuentres el término medio, no lo hagas ahora, da igual. Ahora no importa. Solamente vive

*Inspirándome en Elisabeth Oviedo.

23 ene. 2017

Abrigo de pelo azul.

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“A la vida hay que exigirle mucho. A la vida hay que exigirle bien. Porque no te preocupes que ella ya se ocupará de exigirte a ti cuando menos te lo esperes y por la razón más insospechada. Un día sales de casa y búm. Un día vuelves de un chequeo rutinario y zas. Un día coges el coche y pam. Es siempre más tarde de lo que te crees. Cualquier día te cambian las reglas de este juego al que llamamos vida, y lo hacen sin que nadie te pida permiso y sin avisar. Así que plantéatelo ahora o atente a las consecuencias. Porque puede que jamás exista un espérate, porque puede que para ti no haya previsto un después.
Por eso, yo exijo. Exijo sentir cosas todos los días. Buenas, malas y regulares. Todas y cada una de ellas. Me da igual. Miedo, asco, rabia, ira, sorpresa, alegría y tristeza. Porque un día sin emociones es un día perdido. Y porque ahí donde la emoción manda, es siempre donde ocurren las cosas, es donde yo exijo estar.
Yo exijo. Exijo no pasar ni un sólo día sin estar enamorada. No hablo de estar acomodada. Ni de dejarme simplemente llevar por la inercia. No. Exijo mariposas todos los días. Y exijo también a alguien a mi lado que las quiera mantener más allá de lo razonable, más allá de lo racional. Alguien que esté dispuesta a dejarse la vida en el intento. Y que quiera casarse cada día conmigo. Y que lo demuestre en cada tempestad. Exijo que se lo curre tanto o más que yo. Y si no, no me vale la pena ni el simple hecho ya no de estar en pareja, sino de respirar. Ah y una cosa más. Exijo que la prudencia se tome vacaciones eternas conmigo. Porque jamás me ha garantizado nada el hecho de ir poco a poco. Ni me ha hecho más feliz. Exijo que deponga sus armas hasta que me asegure que mientras yo sea prudente, nada de lo que me gusta se va a terminar.
Yo exijo. Exijo viajar hasta que el cuerpo aguante. Cada rincón del planeta esconde algo o alguien que tiene algo que enseñarme, cada kilómetro recorrido es otra lección de la que aprender. Soy consciente de que hay casi doscientos países en el mundo, y que yo habré visto siempre muy pocos, con mucha suerte llegaré a conocer la mitad. Y sobre todo, lo más importante, habré estado siempre en menos de los que visité. Un destino es una oportunidad para reencontrarse. Un hogar es donde vacías tus maletas. Y un origen es donde dejas que crezcan los recuerdos. Por eso, por mucho que te alejes, ellos se crecen más.
Yo no exijo un trabajo, exijo dejar de tener las sensación de trabajar. Porque es entonces cuando te estás dedicando a lo que realmente te gusta. Porque es entonces cuando realmente puedes llegar a ser bueno, o como mínimo, a poderlo disfrutar. Cuando el ocio deja de ser la negación del negocio. Cuando los lunes dejan de ser un suplicio, para convertirse en el único día de la semana al que quieres llegar. Lo antes posible, o sea, ya. No concibo ni un sólo día de mi existencia dedicada a algo que no merezca mi tiempo, mi vida, mi sacrificio, mi dedicación profesional.
Pero es que yo exijo también conversaciones. Conocer gente que me aporte algo interesante. Dejar de perder el tiempo con historias tóxicas y desgastadas. Y ponerme a sumar. Siempre sumar. Cada vez me queda menos tiempo para desperdiciar. Así que me he vuelto muy exigente con el tiempo que le dedico a cualquier prójimo. No porque no lo merezcan, o porque yo me crea especial. No tiene nada que ver con eso. Sino con la sensación de unicidad, de que esto que puedo vivir hoy tiene fecha de caducidad. Cada minuto que te dedico, se lo estoy quitando a los demás. Así que me tiene que valer la pena. Algo me tiene que aportar. Dejarse de tonterías e ir al grano. No es una pose. Es una obsesión por aprovechar cada oportunidad.
Yo le exijo todo esto a la vida.
Y lo más importante, como sé que no está en sus planes proporcionármelo, no pienso quedarme de brazos cruzados esperando a que me lo facilite.
Lo pienso ir a buscar.” 

*Texto de Risto Mejide.